Bases para la formación de un gobierno modesto

Por Dámaso Riaño

Second-first-placeEl 20D ha provocado un resultado difícil de gestionar porque no ha producido ninguna mayoría evidente. Así, parece inevitable la convocatoria de unas nuevas elecciones, a las que en principio se presentarían los mismos candidatos y propuestas. Del lado de la oferta serán pues unas elecciones repetidas. ¿Y del de la demanda? Salvo que queramos prolongar la agonía con unos resultados también repetidos, en esas elecciones nos veremos obligados a votar de una forma distinta.

El 20D había mucha incertidumbre sobre qué votarían los demás. Por eso, actuamos como si fuéramos el único votante y nuestra papeleta indicó quién querríamos realmente que gobernara, nuestra primera preferencia. Ahora conocemos cuál es la correlación de fuerzas aproximada (a falta sólo de las posibles sinergias Podemos-IU) y sabemos que la suma de nuestras primeras preferencias no ha hecho posible un gobierno. Por ello, lo único que nos cabe es votar distinto: pensando no en qué partido nos parece el mejor, sino en cuál de las opciones con posibilidades de gobierno estaríamos dispuestos a aceptar. Dicho claramente: una vez fracasadas las primeras preferencias de todos, tendremos que votar pensando en las segundas (como ocurre por cierto en los sistemas electoras a dos vueltas, y casi todos los días en nuestra vida; nada muy exótico).

Siendo así, me pregunto si nos podemos ahorrar ese costoso proceso, si los partidos pueden articular una solución basada en ese mismo principio y evitar unas nuevas elecciones. A mi juicio esa solución posible, no ideal para casi nadie pero aceptable para una grandísima mayoría es un gobierno PSOE-Ciudadanos, que exigiría la abstención de PP o Podemos en la investidura (si el PP votara en contra, la viabilidad del arreglo dependería de los partidos nacionalistas). El resultado sería un gobierno modesto, débil, sin mayoría parlamentaria y con una agenda flexible en casi todo menos en tres cosas: regeneración democrática y lucha contra la corrupción, política social de emergencia y firmeza frente al independentismo catalán.

¿Por qué podrían aceptar este arreglo los partidos Alfa, PP y Podemos, que aspiran a una mayoría que dominen? Porque el coste de negarse sería grande y aceptarlo no necesariamente les perjudicaría. Los votantes del PP no entenderían que, ante la posibilidad del gobierno PSOE-Ciudadanos, se asumiera el riesgo de un gobierno con Podemos, y saben que eso es posible. Los votantes de Podemos tampoco entenderían tan fácilmente que su partido propiciara un (también posible) gobierno del PP. Además, un gobierno modesto del que ni PP ni Podemos formen parte, en una legislatura previsiblemente corta, no sería incompatible con el objetivo estratégico que ambos comparten: ser el partido hegemónico de España. El PP, que conserva una gran base social a pesar de tantas cosas, tendría tiempo de reconstruirse en torno a un liderazgo más joven y menos vinculado a la corrupción (nombres no faltan), y podría hacerlo desde la comodidad de una posición casi arbitral, gracias a su potencia parlamentaria, especialmente en el Senado. Podemos por su parte podría aprovechar ese tiempo para reforzarse de cara a intentar el zarpazo definitivo al PSOE, integrando el capital de IU y adquiriendo el barniz institucional que ahora aún le falta (sólo los acólitos de Pablo Iglesias se lo imaginan hoy de Presidente). Además, sumándose al pacto tendría argumentos para conseguir los cuatro grupos que reclama en el Congreso. En definitiva, la solución sugerida permitiría a PP y Podemos preparar mejor su combate definitivo, si es a eso a lo que quieren jugar.

Las ventajas para PSOE y Ciudadanos son más evidentes. Más allá de que el poder, aunque sea un poder modesto, no puede desagradarles, los dos lo necesitan: el 20D les ha convertido en los hermanos pobres de sus respectivos marcos de referencia electoral y son por tanto quienes más perderían en la repetición. El PSOE va camino de ser adelantado por Podemos y Pedro Sánchez sabe que si quiere mudarse a La Moncloa es ahora o nunca. Ciudadanos, pese a su gran entrada en el Congreso, aún no se ha estabilizado como partido dominante del centro y ha quedado lejos de su aspiración de seducir a la todos los sectores no incondicionales del PP sociológico. Eso toca conseguirlo ahora desde el poder, demostrando que tienen la solvencia que siempre exige el electorado al que apuntan, mejores ideas y estilo que Rajoy y más posibilidades que el PP de tejer acuerdos con el PSOE. Necesitan una vicepresidencia, economía, justicia y educación (su inteligente objeto de deseo).

A partir de ese gobierno modesto podría construirse la clase de geometría variable de pactos que exigen un parlamento y un una sociedad tan plurales como los que tenemos ahora. Sus dos integrantes, PSOE y Ciudadanos, ocupan además las posiciones centrales del nuevo tablero y son por tanto los mejor situados para ir trenzando lentamente hacia cada lado el gran acuerdo que exigiría una reforma constitucional; reforma que todos consideran ya inevitable, y que es el único camino capaz de encauzar la cuestión catalana. Quizás lo mejor a lo que podemos aspirar hoy es a tener un gobierno que no asuste a nadie, un gobierno que en el fondo casi todos desprecien; pero un gobierno al fin y al cabo. Hay algún precedente exitoso. Un tal Adolfo Suárez.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Bases para la formación de un gobierno modesto

  1. César Martínez

    Muy buena entrada, Dámaso. Creo que la solución de un nuevo Adolfo Suárez es buena, ¿qué te parecería Josep Borrell? A mí me parece que sería un excelente candidato, con alto perfil institucional, relevancia internacional y catalán contrario a la secesión.

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    • Dámaso Riaño

      Gracias por el comentario, querido amigo.

      Borrell tiene buenos mimbres, sí, aunque quizás tiene demasiado nombre para encabezar ese gobierno modesto. En todo caso una de las premisas de la hipótesis que lanzo es que Pedro Sánchez quiere apurar al máximo sus opciones de ser Presidente, así que creo que es muy difícil que deje paso a otro candidato del PSOE.

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